AUTÉNTICOS CAMPEONES

AUTÉNTICOS CAMPEONES

Porque, si pudiera, haría una titular más grande y rimbombante, para destacar a los dos mejores equipos en la categoría 2008: Caterpillar Motor y La Tricolor.

El ser periodista te lleva muchas veces a evocar y recordar partidos inolvidables… duelos llenos de gritos, cánticos y sonidos que te envuelven y emocionan. A su vez, dichas muestras de pasión bajan desde el público y se insertan en el terreno de juego, aumentando la adrenalina de los futbolistas aguerridos que luchan hasta el final por quedarse con el balón, y avanzar lo máximo posible por anotar un tanto, y generar ese hermoso y único canto sagrado: el gol.

¿Es una descripción propia de un partido profesional, lleno de luces, algarabía y un público a punto de explotar en emoción? No, esas sensaciones espectaculares las lograron generar unos chicos de 10 años que, cada fin de semana, junto a sus padres de familia, buscan el triunfo, pero también vivir al máximo este deporte excepcional llamado fútbol.

Los ‘chiquis’ de Caterpillar Motor y La Tricolor, en el juego del 25 de agosto.

Por supuesto, hablo de los protagonistas del 2018 en la categoría 2008: Caterpillar Motor y Tricolor. Aquel primer encuentro que vi entre los dos equipos, el 25 de agosto del 2018, fue sencillamente emocionante. Bajo un resplandeciente sol bogotano sabatino, el nerviosismo se colaba entre los suplentes, que miraban ansiosos las acciones desarrolladas por sus colegas en el campo. Cada remate era un “uyyyyy” de los padres de familia, que también vivían una intensa competencia por ser la barra que más apoyara a sus hijos.

¿El resultado? Un anecdótico 4-2 a favor de ‘Cater’ que pasa a segundo plano ante la garra, coraje y jerarquía que desde ya forman los ‘chiquis’ de ambos bandos. Al fin y al cabo, había estado ante un duelo excepcional.

La fiesta que llevaron los papitos de Caterpillar Motor fue sencillamente espectacular.

Por supuesto, la vida y el fútbol dan revancha, y una nueva oportunidad para demostrar todo el talento. ¿El marco? Inmejorable… la final bogotana de la Pony Fútbol, el 12 de noviembre. ‘Cater’ y La Tricolor se encontraban por segunda vez, y la fiesta fue absoluta.

Del lado Amarillo y Negro el humo, los globos, los bombos y la guacharaca se tomaron el costado oriental del campo de El Salitre en el que se jugó el encuentro decisivo; en frente, la celebración no fue menor: banderas, cantos y toda una completa parafernalia se hacía sentir a eso de las 8:00 AM de ese lunes festivo.

¿Había rivalidad? ¿Odio? ¿El más mínimo deseo de pasar por encima del contrincante? Para nada. Antes de iniciarse el partido, los padres de ambos equipos, ambas familias, aceptaron el reto de vivir este enfrentamiento como una celebración conjunta, ya que finalmente ambos clubes representarían a la capital del país en la fase final del torneo, que se disputó en Medellín.

Nuevamente, el resultado pasó a un segundo plano: La Tricolor se quedó con el título tras un contundente 4-1, aunque, con los dos equipos ya subidos en el avión rumbo a la capital antioqueña, no había espacio para caras largas.

Los padres de familia, apoyando en la final de la Liga de Bogotá.

Con un 1-1 en el historial, la gloriosa mística del fútbol no se iba a quedar sin ver un último gran espectáculo, al menos en este año, entre los dos mejores clubes del 2018. Tras un largo y difícil recorrido en la Liga de Bogotá, Caterpillar Motor y Tricolor se citaron nuevamente en la final del certamen con mayor relevancia en la capital del país.

La Morena, tradicional complejo para la práctica del balompié, se engalanó ante las múltiples finales del 9 de diciembre: cientos de medallas, acompañadas de relucientes trofeos  adornaron las mesas destinadas para premiar a los ganadores. En los campos, los padres de familia con bombos, platillos, globos e incesantes bombas de humo hacían de los encuentros auténticos retratos para enmarcar, tratando de igualar las espectaculares imágenes que se divisan desde las gradas de los mejores estadios del mundo.

Con la tradicional salida al campo de juego de los dos equipos y la terna arbitral se dio inicio a la gran final en la categoría 2008. Los duelos previos quedaron en el olvido. La tensión se centró en los ‘chiquis’, que corrían en busca del dominio, la superioridad y, por supuesto, el título.

Una de las postales de la final de la Liga. Los padres de familia, como siempre, llevando todo el apoyo a sus hijos.

Pasados cinco minutos del primer tiempo llegó el tanto que abrió el marcador… y sí, fue para Caterpillar Motor, tras un excepcional remate de media distancia que superó la altura del guardameta rival, guardando, casi en cámara lenta, el balón a lo más profundo de la red, provocando la locura y exaltación de la mancha Amarilla y Negra que resonaba en La Morena.

Pero la gran remontada de La Tricolor llegó en la segunda parte, con tres tantos que prácticamente sentenciaron la final. Los jugadores de ‘Cater’, atónitos, trataron de remediar la situación. En el tercer tiempo, y con los últimos esfuerzos por equilibrar las acciones en el marcador, se produjo un tanto por bando: final del juego, 4-2 a favor de los campeones de la Pony Fútbol, apenas un mes antes.

Poco después de la orden del central para finalizar las acciones, sobre el terreno de juego se mostraron las dos caras de la moneda: la incesante alegría de los jugadores y aficionados de La Tricolor por un nuevo título, y la profunda tristeza de los deportistas de Caterpillar Motor, acompañados por los abrazos y las muestras de aliento por parte de los padres de familia, que los consolaban ante el amargo sabor de la derrota.

Subcampeones de la Liga de Fútbol de Bogotá, categoría 2008.

Triste, aunque con la frente en alto, el entrenador de ‘Cater’, Pablo Gómez, fue claro sobre el resultado. “No conseguimos el objetivo, pero ha sido un gran año. Disputamos cuatro torneos, y en los cuatro estuvimos en la final”. “Los resultados dicen que Caterpillar Motor y La Tricolor fueron los mejores equipos de Bogotá. Ellos fueron justos campeones”, agregó Pablo.

Su contraparte Sebastián Marín, entrenador del equipo rival -gallardo en la victoria- desestimó lo ocurrido en el terreno de juego y se centró en las fortalezas de ambos clubes. “Estamos acá por la perseverancia y el esfuerzo. Estos dos equipos tienen corazón y han sacado adelante partidos muy difíciles.

Aquella rivalidad por la final terminó en una gran celebración: cada uno de los chicos recibió con honor su medalla, que los retrató como finalistas y campeones, como los mejores exponentes del fútbol en su categoría durante toda una temporada. Aplaudidos por una inmensa cantidad de público, finalizaron la competencia, sin importar el puesto, como unos auténticos campeones.

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