Si amas a tus hijos no dejes de leer esta historia.

Si amas a tus hijos no dejes de leer esta historia.

 

Este texto lo envió la mamá de uno de nuestros integrantes de una sede de escuela. Lo hizo con el fin de llamar la atención de los padres para que estén alerta a los comportamientos de sus pequeños.

No sobra nada, hay justo lo necesario para vivir bien, un apartamento que no es mío pero no pago alquiler, vivimos sin extravagancias al norte de la ciudad, mi hijo tiene cupo en un colegio privado no muy costoso, justo a la medida de mi capacidad económica y la posibilidad de viajar en sus vacaciones a algún sitio turístico.

Nada de eso importó desde el  momento en el que mi hijo empezó a sentir desinterés por todo, el diagnóstico fue solo uno “Tristeza Absoluta”. Mi hijo había entrado en un estado que en psicología llaman plano; morir era en lo único que pensaba. Desde comienzo de año yo lo veía encerrado en su habitación a oscuras, pasaba días en los que ni siquiera se bañaba, ya no salía  a jugar con sus amigos, le daba jartera cuando lo llamaban. Pensé que era un proceso de la adolescencia ya que mi hijo cumplió gracias a Dios 15 años. Yo presentí que algo andaba mal pero fue una noche que a escondidas lo escuché hablando con un compañero al que le decía “aún sigo enfermo y no creo que pueda ir al colegio”. Cuando colgó el teléfono, yo estaba detrás de él y le pregunte hacia cuanto no iba a estudiar. Me dijo en un tono muy alto “hace dos semanas”, discutimos y me reto a que le pegara. Pero yo pensaba ¿de qué me servía hacerlo?.

Al otro día me aliste para ir con él al colegio, quería saber que estaba pasando, si le estaban haciendo bullyng, le dije: “Vaya bajando que ya lo alcanzo”, mi hijo salió corriendo, cuando baje no lo vi y pregunte en portería. El guardia de turno me dijo que lo había visto salir corriendo, en ese momento la angustia me invadió como ustedes no se pueden imaginar.

Encontré una carta diciendo que estaba aburrido, que quería suicidarse, que había intentado todo, me agradecía por todo y que me amaba, que si pudiera dar su vida a otra persona no dudaría en hacerlo, esto prendió  mis alarmas, lo busque con la policía de infancia y adolescencia, fui a la comisaria de familia al ICBF. En fin, recurrí a todas las instancias por que el solo hecho de pensar que algo malo le hubiera pasado me estaba matando. Apareció como a las 11:30 de la noche en pleno aguacero, dijo que se sentía mal y que había ingerido veneno para ratas, de ahí lo llevé a urgencias donde le  hicieron un lavado estomacal; estuvo hospitalizado 2 días y de ahí remitido a las clínica la inmaculada (Clínica Psiquiátrica), donde estuvo recluido 22 días. Fueron tardes enteras bañadas en llanto. Tenía que ver a mi hijo sedado en algunas ocasiones para que no intentara atentar contra su vida porque eso se había convertido en su obsesión.

 

Soy una mamá que hace un año y medio me separó de su papá adoptivo,  viví con él 10 años y medio. Tengo 42 años, Cargo con una historia de un pasado de soledad, de tristeza por situaciones vividas en mi vida “Nací en una Ciudad del Norte de Santander, allí vivía con mis 6 hermanos.

Me vine a Bogotá cuando me salió un trabajo con el ISS, y me encuentro en esta ciudad sola, sin ningún familiar al cual recurrir. Todos mis hermanos viven fuera de la ciudad y cada uno tiene sus responsabilidades, mi madre murió y mi padre aun sigue vivo pero no lo veo ni se de él. En esta ciudad tan grande me encontré con el padre de mí hijo con el cual fuimos novios en la infancia en mi ciudad natal, empezamos a salir y años después nos casamos. De ahí nació mi hijo el cual es protagonista de esta historia, mi embarazo transcurrió en un ambiente pesado de golpes, trabajo duro etc. Cuando en dos intentos después una paliza que me dio mi esposo se me desprendió la matríz, el médico me dijo que no había nada que hacer, estaba a muy poco de perder a mi bebe, pero dije que mi hijo estaba para cosas grandes, entré en reposo y por un milagro de Dios nació a los 8 meses de gestación. Él se crió prácticamente solo porque después de tantas situaciones de violencia familiar me separé de su padre biológico, salí a trabajar y a seguir con mis estudios, mientras todo eso pasaba, mi hijo era cuidado en una guardería del barrio. Así fue trascurriendo el tiempo. Tenía que llegar del trabajo a hacer las tareas con mi hijo. “Llegaba cansada a hacer oficio, a cocinar, a lavar la ropa. Sí, yo le gritaba si las tareas le quedaban mal hechas, Todo lo que el arrastró en todos estos años de abandono de su papá, por qué no volvimos a saber nada de él. La soledad y otras cosas más, en fin, llevaron a que entrara en una profunda depresión que lo llevo a atentar contra su vida, yo confundí sus síntomas ya que pensé que era rebeldía normal de la adolescencia. Al intentar tomar medidas le quité lo que más le gustaba, la escuela de fútbol, fue un gran error ya que ahí era la única parte donde se sentía tranquilo.

Mi hijo es un niño hermosísimo, me ayudaba a lavar la loza, me alcanzaba las pantuflas, me ayudaba con su hermano de 9 años,. Ahora Ya no es tierno peleamos mucho. sin embargo le va bien académicamente y es muy disciplinado”

Mi niño ya salió de la clínica (hoy se encuentra con terapias cada 8 días) contento, cansado de dormir tiempo completo, la idea del suicidio se le ha borrado un poco. Yo le decía: Hijo, ¿por qué haces esto?

Y él me respondía: “Mamá, porque me duele menos” 

¿Luego, qué te duele?’.

“Adentro mamá, adentro”.

Es como si buscar la muerte lo liberara.

Cuando empezó el comportamiento errático de mi hijo decidí quitarle el único espacio donde se sentía feliz, la escuela de fútbol. Pensando que castigándole todo se iba a corregir cuando en realidad no sabía el daño que le estaba causando.

Comparto mi experiencia porque aveces nosotros los padres nos enfocamos en nuestros trabajos, en la parte económica y creemos que con darles gusto es suficiente. Pero siempre debemos estar atentos a las señales de cambo de nuestros hijos, en el fondo creemos conocerlos y aveces es demasiado tarde cuando descubrimos que a pesar de los pequeños son un universo lleno de problemas que aunque a nosotros nos parezcan pequeños a ellos les parecen el fin del mundo y pueden llevarlos a acabar con su propia vida.

Anónimo.

 

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